El tiempo de escritorio

El “tiempo de escritorio” (como le digo yo) de un emprendedor es súper escaso, sobre todo cuando una persona es la que hace TODO; siempre hay cosas más importantes que hacer.

Los míos generalmente son cuando ya todos duermen o bien temprano en la mañana. Por supuesto el auto, el baño, el café de media mañana, y el tiempo de espera en el semáforo también sirven, pero en general las pegas administrativas son las más fáciles de chutear. El problema de eso es que se acumulan y de repente te encuentras con un listado infinito de pendientes que sólo genera estrés.


Yo tengo la suerte de tener un rico escritorio y grande porque sufro de un problema grave de expansión territorial que me hace usar hasta el último rincón cuando me instalo.
Ahora último he dejado los viernes como “día de escritorio” y pucha que me ha servido. Les he comentado otras veces que soy la dispersión hecha canción y saber qué hay un día destinado al archivo de papeles, llamados pendientes, pagos, cobros, órdenes varios, pedidos a proveedores, me hace organizarme y llegar al viernes con la película más o menos clara.


Comparto sobre todo a quienes trabajan solitas como yo.
Tengo una novedad con respecto a eso pero se las contaré más adelante.
Que tengan un excelente término de verano.